Tal vez suene un poco obvio (o tal vez no) pero quizás en algún momento de repente has considerado cambiar de los cosméticos tradicionales a otros productos de cosmética “naturales”, “ecológicos” u “orgánicos”. Un término que cada vez suena más y que tal vez parezca una simple moda.

Si todavía no estás convencidx de probar o cambiarte a una cosmética natural y sobre todo consciente, te comento algunas de las razones por las cuales decidí hacer el cambio. Los ingredientes empleados en la cosmética natural son amigables con tu piel al ser más afines con su bioquímica, ya que emplea y aprovecha el conocimiento de los principios botánicos de las plantas y no sustancias como parabenos, aceites minerales o derivados del petróleo, que a la larga pueden generar, desde algunas reacciones incómodas como irritaciones o granitos; hasta reacciones más adversas. Ojo: hay sustancias naturales qué hay tener cuidado cuando se formula con ellas: aceites esenciales y algunas compuestos que pueden causar alergias. La cosmética natural no testea en animales indefensos ni usa ingredientes que lo hagan para probar sus beneficios, lo cual no sólo es muy cruel sino también atenta contra la vida, por eso que es una cosmética respetuosa. Los beneficios de una cosmética más natural no sólo son para tu piel, sino que te vuelves consciente de los productos que usas y cómo estos afectan al medio ambiente. ¿Te imaginas la cantidad de desechos que se botan al mar (y no sólo hablo de los plásticos), y cómo estos impactan en la vida silvestre como los peces y arrecifes de coral? Y si te preocupan los beneficios de la cosmética natural versus convencional, te puedo comentar que la cosmética convencional tal vez pueda traer beneficios a corto plazo, sin embargo a la larga pueden generar como indiqué arriba más problemas que ventajas.